Padres de familia que pertenecen a estratos de altos ingresos han denunciado la existencia de un llamado ‘cartel de la infancia’. En él, la custodia de un niño sería otorgada a quien tenga mayor poder económico para gestionar fallos supuestamente amañados en complicidad de comisarías de familia, abogados, peritos e incluso jueces. ¿Qué está pasando? SEMANA revela detalles exclusivos de las investigaciones adelantadas por las autoridades.
En una esquina de los salones de la Comisaría Segunda de Usaquén, sentada en el piso sin poder contener el llanto, Juliana espera que le entreguen el auto en el que le notifican formalmente que la custodia de sus dos hijos, menores de 12 años, fue otorgada al padre. El mismo hombre por el que ella buscó ayuda de la comisaría al denunciar que ejercía maltrato intrafamiliar contra ella y sus hijos. Desde el suelo, mira cuando su exesposo pide comida para todos los funcionarios de la entidad para celebrar la decisión.
No entiende cómo tomaron tal medida. Dice que cuando se dio la denuncia inicial, la comisaria Yaneth Fabiola Castillo Guerrero mostró gran interés en el caso, pues el hombre denunciado, de altos ingresos, no solo habría maltratado a la mamá de sus hijos con violencia económica y psicológica, sino que, además, al parecer, había puesto cámaras por toda la casa para vigilarla. La obligaba a entrar al baño con la puerta abierta para verificar que no hablara con nadie por celular e incluso ella presentó una alerta de feminicidio entregada por otras autoridades. Pero cuando el exesposo de Juliana se conoció con la comisaria Castillo todo dio un giro y Juliana pasó de ser víctima a victimaria. Ese es uno de los más de 15 relatos que han llegado a la Secretaría de Integración Social de Bogotá en los que denuncian posibles irregularidades que habría cometido la comisaria en colusión con abogados, psicólogos peritos y jueces.

María y Soraya coinciden, al igual que otras denunciantes, al decir que luego de que los padres de los niños tuvieron la primera cita con la comisaria, cambiaron de abogado y casualmente resultó ser el mismo, sin ellos conocerse entre sí. Presumen que esta habría sido una recomendación de la comisaria, no encuentran otra razón para tal coincidencia. Incluso la mayoría de los juristas involucrados en estos casos forman parte de dos firmas de abogados, que SEMANA se abstiene de nombrar para no afectar las investigaciones que adelantan las autoridades.


